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EL CUIDADO II
El Cuidado del Alma

     Hacemos intentos hacia la comprensión de lo que realmente sucede en nuestro interior, incluida la fase intuitiva, pero, ¿cómo desmitificar nuestra realidad cuando no podemos decir la verdad a menos de ser no creídos o juzgados?


     El cuidado sabe que es indispensable darnos un tiempo da reflexión y calma que será como un bálsamo para el alma. El dolor del alma necesita sr integrado, ahí en ese proceso de integración y metabolización descubrimos por completo la verdad.


     Los escalofríos a los que me refería en el síntoma aquí son una gran conmoción, lágrimas verdaderas y consoladoras. En ese momento, tú y sólo Tú serás consciente de que mas allá de la realidad que veías, hay una realidad suprema auténtica que te mostrará tu verdadera esencia dentro de ese proceso sanador del alma.


     Dentro de cada uno de nosotros hay un observador silencioso, al que llamamos en los momentos en que necesitamos protección y cuidado. Observar intuitivamente te permite contemplar todo el pasado, te ayuda a conocer la fuente original de la que nace la necesidad de cuidarte, sabe tu camino, conoce tu anhelo por ser libre y feliz, eso te ayuda a alcanzar tu objetivo para lograr sanar tu dolor.


     El observador te ayuda a reflexionar en calma ante la toma de decisiones y a la hora de resolver el conflicto, pues en tus decisiones muchas veces has tenido que mezclar mentiras y medias verdades, has mezclado tu anhelo de conseguir lo mejor para ti, así adquirir un poco de valor para tomarlas.


     Amparada en el miedo a no ser creída, has preguntado y has tomado decisiones que sólo te concernían a ti a través de los síntomas, o circunstancias externas.


     Entiendo que la ignorancia haya sido nuestra compañera de camino durante milenios, y que nos haya llevado por esos caminos, yo los he recorrido también y comprendo esa visión.


     ¿Pero cuál es la razón por la que no crees en tu observador? Si mi ejemplo te sirve, te diré que no creía simplemente porque no creía ser digna de ello. Tampoco creí que el dolor fuera tan grande que destruiría por completo mi vida, mis sueños, mi inocencia


     En el cuidado el observador es la principal fuente de información. Si te observas a ti misma desde otra dimensión, si observas tus actos, observas lo que haces con tu vida y los resultados de tus creencias erróneas sobre el cuidado, estarás en lo cierto.


     Cuando lo hacemos por los demás, tratamos de cuidarles, aconsejarles, la reflexión del observador es magnifica pues amplifica tanto el campo de visión..


     Porque así sabes perfectamente que es lo que estás haciendo. Sabrás que a veces cuidamos para recibir a cambio su admiración (Amor), otras por una obligación que creemos lealtad, fidelidad etc. O porque tenemos miedo a decir la verdad, aunque lo llamamos dar una oportunidad.


     El observador sabe todo eso y trata de apartarte un instante para llevarte a la reflexión sobre las consecuencias de tus actos y decisiones.


     A tu alrededor hay miles de señales que como intuiciones claras también si aceptas el consejo del observador en silencio te lo dirá. Todas las señales no están escritas en ningún manual del cuidador.


     Pero todas están ahí para ser observadas y evaluadas desde la coherencia. Nos damos cuenta de que la señal es buena porque te conoce, nadie te diría una cosa semejante en ese nano segundo, que te conmueve de pies a cabeza.


     Ese nano segundo en mí fue liberador y aterrador al principio. Creo que os lo he contado alguna vez, me conoces también que mi voz retumbará en la partícula mas diminuta de tu ser.        Me dijo algo tan precioso que derrumbo cualquier obstáculo hacia la comprensión de lo que estaba viviendo, sus palabras fueron éstas:


“Quién te has creído que eres para hacer esto con tu vida”.


     En aquel instante lo comprendí todo, me vi como os he comentado antes, a mi misma desde todos los puntos y dimensiones de mis vidas. Desde ese instante recordé paso a paso todo. La luz, la inocencia, la niña, la mujer, la cuidadora, la madre, la hija, la hermana, la nieta, rememoré mi dolor de mujer salvaje emitiendo alaridos, implorando libertad.


     Ese camino al lado de mi observador me mantuvo atenta, sagaz, creativa, intuitiva, fortalecida, aunque aparentemente sea ruda, son los alaridos que han de seguir en mí hasta completar el camino del cuidado.


     Si esto os sirve mi vida habrá servido.


     Permanecer al lado del observador os permitirá igual que a mí, cuidar la vida. Emprenderéis caminos hacia la libertad interna de ser como realmente sois.


     Si cuidar significa algo mas importante yo no lo conozco y no puedo deciros nada al respecto. No obstante, el camino de cuidar, ha de pasar por esas fases igual que la luna.
Una de las fases es la incubación. He leído mucho durante años y he observado mucho durante años ese proceso. Todo lo que se materializa está en ese estado latente siempre, diría que es junto al proceso de crear lo más auténtico que conozco.


     Incubamos sueños, a veces quimeras, otras lo que se incuba esta fuera de nosotros mismos, parece un contagio.


     Si larvas, bacterias, o virus hacen lo mismo, podemos ir mas allá, estaríamos hablando de las fases de programación de un cromosoma. ¿Alguna forma de mutación de nuestro ADN? Siempre me he preguntado, ¿De dónde vienen estos incubados?


     La Escabiosa conoce la respuesta. Ella es la llave que abre la puerta a la autoconciencia del sentido y de dónde procede la fuerza cuidadora de nuestro ser.


     En la memoria de los tiempos, hay una consciencia reparadora. Al abrirnos a ella con su luz como guía nos ofrece la magia infinita de sus cualidades para el cuidado de la propia memoria, recordandonos cuales son los límites de nuestra seguridad.


     Escabiosa es la noche de los tiempos, esa noche donde somos asaltados por los impulsos más primarios.


     Cuando creímos que el observador estaba fuera, y que nada ni nadie nos delataría, en el silencio guardamos un sentimiento de fealdad, maldad violencia de ese impulso de matar o sobrevivir a él, y se nos fue la inocencia, perdimos el control y ya no pudimos encontrar la verdad. Entonces nuestro mundo se convirtió en una ilusión llena de dolor.


     Poco a poco nos vamos dando cuenta del poderoso poder del cuidado, poco a poco abrimos las puertas a la sanación a través de su sabiduría, nuestro Útero empieza a rebobinar, cada una de las relaciones a sanar. Se empieza a gestar un proceso creativo y productivo. Nuestra sensibilidad será entonces la herramienta del cuidador amoroso, en cada ciclo, en cada etapa, madurando hasta florecer!!

Carmen Romanelli